Arándanos y pérdida de peso

¿Qué requisitos debería cumplir un fármaco, un alimento, o una sustancia, para ser considerado como efectivo en la pérdida de peso?

Bajo esta premisa, arranca el siguiente post. Repasaremos los principales mecanismos que ponderan en la regulación del peso corporal. También, estudiaremos en qué situación se encuentran algunos fármacos en el campo. Este post, quizás por su complejidad en algunos términos, esté destinado a compañeros de profesión, y con una base científica/médica. Pero he intentado explicar en paralelo, en una terminología más familiar o común, si se me permite, los procesos tras los cuales algunos elementos, ayudan a controlar un peso estable, o incluso, adelgazar si estamos ante un escenario de prescripción de pérdida de peso.

Claves para que un fármaco, alimento o sustancia, nos ayude a controlar el peso corporal

Ya sea la industria farmacéutica, un profesional de la salud o cualquier persona interesada en incorporar a su hábito dietético a su estilo de vida, bien para intentar adelgazar o mantener un peso saludable, nos encontraremos con cinco grandes dianas a las que apuntar:

  1. Ser capaz de inhibir el apetito o lograr un mayor efecto saciante.
  2. Incrementar el gasto energético y termogénesis.
  3. Supresión de la absorción y digestión de lípidos.
  4. Reducir la síntesis y almacenamiento de grasas.
  5. Modular la microbiota intestinal.

A pesar de los avances en cualquier campo imaginable de la salud, la obesidad sigue estando lejos, muy lejos, de ver convertido en realidad la disponibilidad de fármacos que nos ayuden a combatir este problema, de primer orden mundial de salud pública. Aunque citaremos los medicamentos más punteros existentes en cada uno de los cinco apartados citados, a día de hoy, hay que acudir a otras soluciones, pues en la farmacia, por ahora, no se encuentran.

Los compuestos bioactivos, sustancias químicas presentes en pequeñas cantidades en alimentos de origen natural como plantas, frutas, verduras, frutos secos, aceites y granos integrales, son un campo que nos invitan al optimismo. Los compuestos fenólicos, son un tipo de fitoquímicos sobre los que los investigadores han puesto el foco en los últimos años. Sus acciones potenciales actuando conjuntamente contra la inhibición del apetito, incremento del gasto energético, el metabolismo lipídico y la composición de la microbiota intestinal, lo convierten en serio candidato a eenstar presentes en las prescripciones dietéticas.

¿Qué tienen de especial los arándanos?

Los compuestos fenólicos presentes en los arándanos pueden contribuir a la gestión del control del peso corporal y ser un aliado en las prescripciones dietéticas para combatir la obesidad, la resistencia a la insulina, el hígado graso no alcohólico, la hiperlipemia y los procesos inflamatorios (1).

Han sido identificados y purificados una gran variedad de compuestos fenólicos presentes en los arándanos, entre los que destacan:

  • Antocianinas: compuestas principalmente de glicéridos de cianidina, delfinidina, petunidia y malvidina.
  • Flavonoides: compuestos de rutina y glicéridos de quercetina.
  • Ácidos fenólicos.
  • Procianidinas.

Estos fitoquímicos con actividad antioxidante tienen el potencial de reducir la expresión de biomarcadores asociados con el estrés oxidativo. Existen interesantes estudios en modelos animales que apuntan en una dirección prometedora.

Un trabajo de 2016 de Wu, Jiang, Yin, Long, and Zheng (equipo de investigación íntegramente de China)(2) encontró que la suplementación con 200 mg/kg de peso corporal de antocianinas procedentes de los arándanos en roedores, durante 8 semanas, mejoró significativamente el perfil lipídico gracias a la regulación de genes involucrados en la síntesis de ácidos grasos y aliviaron por otro lado, la expresión genética del factor de necrosis tumoral-α (TNF-α), interleucina-6 (IL-6), interleucina-1β (IL-1β) y factor nuclear- kappa B (NF-κB), todo ello, favoreciendo una mejor respuesta ante el tratamiento de la obesidad de los ratones.

Por otro lado, en 2018, otro estudio que encabeza Tao Wu, (3), empleando las mismas dosis que las citadas anteriormente, se observó la reducción (significativa) de hígado graso, atenuando en el resto de biomarcadores el estrés oxidativo, inflamación y mejorando el gasto energético, en comparación con el grupo de roedores que no tenían el suplemento de antocianinas.

Por último, en 2019, un trabajo que firma como primer autor Jielong Guo, de la Facultad de Ciencias de la Alimentación e Ingeniería Nutricional, Universidad Agrícola de China, Beijing, demostró que la administración diaria de extractos fenólicos de arándanos regulaban la microbiota intestinal, reduciendo la carga de Desulfovibrio e incrementando la proporción de Akkermansia, Bifidobacterium y Lactobacillus, aspecto que implicó un incremento del gasto energético en el tejido adiposo marrón y mejoró el perfil lipídico en roedores con hígado graso.

Estos compuestos, extraídos del arándanos, purificados y administrados en dosis elevadas, parecen actuar en los 5 puntos mencionados al inicio, que serían los requisitos que deberíamos requerir de un suplemento para ayudarnos a controlar el peso corporal. El impacto, además, llega a cambios epigenéticos y modulación de la microbiota intestinal, aspectos clave para cambiar la respuesta de nuestros genes ante señales que nos hacen ir en una u otra dirección en aspectos metabólicos y fisiológicos.

El problema, (sí, ya sé que el lector más formado llevará un rato pensándolo) son las dosis. Los suplementos que podemos encontrar a disposición de las personas, suelen ser comprimidos de 200 mg, con recomendaciones de ingesta de una toma cada 24 horas. Esto sitúa la dosis en unos niveles muy inferiores a los probados en roedores. Por no decir, claro, la interminable interacción de factores ambientales que las personas sufrimos, en comparación son animales tratados en entornos de un control exhaustivo. Pero ambos problemas, dosis y ambiente, vamos a tenerlo siempre. Por algo hay que empezar. Es un terreno prometedor y cualquier pequeña ayuda, debe ser tenida en consieración.

No obstante, parece un campo prometedor y la ingesta de esta fruta puede ser de ayuda para reducir la grasa hepática, incrementar el gasto energético y modular la microbiota intestinal.

Vamos a concretar algo más.

I. Inhibición del apetito y menos ingesta calórica

La ingesta de algunos alimentos está asociada con la expresión de varias neuronas sensibles a la leptina en el hipotalámo. La sensibilidad de la leptina podría mejorarse al suprimir el estrés del retículo endoplasmático, por lo que las neuronas involucradas en el apetito se verían influenciadas con la reducción de la expresión de NPY, ARC y AgRP y la mejora de POMC.

En este campo, destacan dos fármacos: Rimonabant y Fenfluramina. El primero, fue el primer bloqueador del receptor selectivo CB1 (receptor cannabinoide tipo 1) en ser aprobado en el mundo. Este medicamento, se encuentra suspendido en muchos países (entre otros, España). La Fenfluramina, se prescribe para tratar el síndrome de Dravet, y controlar las convulsiones en niños a partir de los 2 años. Actúa aumentado la descarga de serotonina en el cerebro e inhibiendo su recaptación, interfiriendo en los mecanismos fisiológicos que regulan el apetito, produciendo sensación de saciedad. Su venta fue retirada para este fin en la mayoría de los países por sus efectos secundarios a nivel cardíaco.

Este es el panorama a nivel farmacológico. Los mismos efectos (positivos) que los citados, pueden encontrarse en algunas dosis de los arándanos (sin, tener que pagar el precio de los daños colaterales).

II. Incremento del gasto energético y termogénesis.

Estimular la función mitocondrial y la biogénesis de los tejidos adiposos pardos, ayudan a la producción de calor. La activavión de AMPK ayudaría a incrementar el gasto energético al impulsar el catabolismo y la producción de ATP.

Existe un compuesto, llamado 2,4-dinitrofenol, que funciona como agente desacoplante. Se vendió como acelerador de la quema de grasas, pero acabó prohibiéndose, al provocar muchísimos fallecimientos.

En el caso de los arándanos, encontramos mecanismos que podrían estimular, de forma natural, este proceso.

III. Supresión de la absorción y digestión de lípidos.

Aunque todo lo que tenga que ver con el colesterol, debe ser matizado, la absorción y digestión de lípidos es un campo en el que se investiga en el terreno clínico. La lipasa y la colesterol esterasa, enzimas responsables de la hidrólisis procedentes de la dieta en ácidos grasos libres, son objeto de estudio, pues una actuación sobre éstas, podría ejercer una actividad “taponadora”.

En este sentido, encontramos el que quizás sea el fármaco más conocido, con nombre Orlistat. Este medicamento, atenúa e inhibe la absorción de los lípidos en el intestino. A pesar de sus efectos colaterales sobre el tracto gastrointestinal, Orlistat ha sobrevivido y su compra es viable.

Los compuestos bioactivos de plantas y fuentes microbianas también tienen un gran potencial para restringir el proceso de absorción de grasas. Las saponinas, los polifenoles y los terpenos de las plantas, así como la lipstatina, las panclicinas y la vibralactona producidas por microbios, son eficaces para inhibir las actividades de las lipasas.

IV. Reducción de la síntesis y almacenamiento de grasas.

El proceso de metabolismo de los lípidos está regulados por varios factores de transcripción. La supresión de la expresión de SREBP1C, ChREBP, UCF, XBP1 y LXR podría inhibir la adipogénesis y la síntesis de colesterol a través de la regulación negativa de la expresión de los genes involucrados, al tiempo que activa la expresión de PPARγ, CPT1 y SIRT3 podría mejorar la oxidación de ácidos grasos mediante la regulación positiva de la expresión de ciertos genes.

Existe un creciente interés por los principios activos de fuentes naturales con efectos de regulación del metabolismo de los lípidos. Algunos compuestos bioactivos, tales como polifenoles, saponinas, polisacáridos, ácidos grasos libres y péptidos de alimentos vegetales o marinos en los últimos años han sido revisados por su alta eficiencia y considerables perspectivas de aplicación.

V. Modulación de la composición de la microbiota intestinal.

El intestino puede jugar un papel clave para el futuro tratamiento del sobrepeso y obesidad.

Se ha descubierto que Bifidobacterium, Lactobacillus y Akkermansia muciniphila exhiben propiedades contra la obesidad. Cada persona como huésped proporciona un entorno gastrointestinal único para billones de sus microorganismos intestinales. La microbiota intestinal participa en la modulación del equilibrio energético del huésped y la permeabilidad intestinal, y se ha demostrado que la composición de la microbiota intestinal está estrechamente relacionada con el desarrollo de muchas enfermedades metabólicas y el bienestar físico. Los ingredientes alimentarios con propiedades prebióticas prometen ayudar a resolver enfermedades específicas mediante la modulación de la composición de los microorganismos intestinales.

Conclusión

Que en un futuro podamos recurrir a determinadas fármacos de forma segura para tratar la epidemia de sobrepeso y obesidad que nos asola, es factible. Pero este momento no está cercano. Avanzamos, pero no como en cualquier campo de la salud. Aquí vamos muy lentos. Los efectos colaterales que causan son enormes y deben hacer diana de una forma más específica.

Tenemos en la dieta parte de la solución, con el acceso a alimentos que contienen sustancias que nos pueden ayudar en los cinco puntos citados. Los compuestos fenólicos pertenecen a los fitoquímicos con alta bioactividad, y muchas investigaciones han analizado y verificado la relación entre la ingestión moderada de polifenoles y los beneficios para la salud humana.

En general, los compuestos bioactivos presentes en los arándanos demostraron un importante rol para prevenir el desarrollo del sobrepeso, resistencia a la insulina, hiperlipidemia, esteatosis hepática e inflamación asociada a la obesidad, impulsar la termogénesis, regular el metabolismo de los lípidos y modular la composición de la microbiota intestinal.

Fuentes

  1. Jiang H, Zhang W, Li X, Xu Y, Cao J, Jiang W. The anti-obesogenic effects of dietary berry fruits: A review. Food Res Int. 2021 Sep;147:110539.
  2. Wu T, Jiang Z, Yin J, Long H, Zheng X. Anti-obesity effects of artificial planting blueberry (Vaccinium ashei) anthocyanin in high-fat diet-treated mice. Int J Food Sci Nutr. 2016;67(3):257-64.
  3. Wu T, Gao Y, Guo X, Zhang M, Gong L. Blackberry and Blueberry Anthocyanin Supplementation Counteract High-Fat-Diet-Induced Obesity by Alleviating Oxidative Stress and Inflammation and Accelerating Energy Expenditure. Oxid Med Cell Longev. 2018 Jul 2;2018:4051232.
  4. Guo J, Han X, Tan H, Huang W, You Y, Zhan J. Blueberry Extract Improves Obesity through Regulation of the Gut Microbiota and Bile Acids via Pathways Involving FXR and TGR5. iScience. 2019 Sep 27;19:676-690.