Inflamación crónica de bajo grado

La finalidad de este post es dar respuesta a un problema recurrente en consulta, con una altísima prevalencia. ¿Por qué me siento hinchado?, ¿Por qué a lo largo del día me voy “sintiendo pesado”?, ¿Por qué tengo el vientre inflamado?

A medida que avanza el día, una sensación de pesadez va adueñándose de nosotros. Mientras que mi estatus al levantarme era de una sensación de vacío (de tener la barriga “plana”), al final de la jornada, el abdomen puede estar realmente inflamado. Incluso en personas delgadas, es muy habitual observar como en la zona central de la barriga existe un hinchazón evidente. ¿A qué se debe?

Esto tiene nombre, y se denomina inflamación crónica de bajo grado (que en adelante representaré por las siglas ICBG). Voy a intentar de menor a mayor complejidad técnica explicar que significa.

Definición de inflamación crónica de bajo grado

La inflamación no es otra cosa que un mecanismo de defensa que tenemos. Nuestras células inmunológicas (destinadas a ayudar al organismo a combatir infecciones y otras enfermedades) disponen de receptores de membrana (en biología el término receptores designa a las proteínas o glicoproteínas que permiten la interacción de determinadas sustancias con los mecanismos del metabolismo celular) conocidos como receptores de reconocimiento de patrones (en inglés conocido por las siglas, PRR, de Pattern Recognition Receptor).

Estos receptores (PRR) tienen como objetivo detectar patrones moleculares o señales, en dos direcciones:

a) Patrones moleculares asociados a patógenos.

b) Patrones asociados a daño, por ejemplo, en algún tejido.

En ambos casos, la respuesta antiinflamatoria tiene como objetivo, o la defensa ante un cuerpo extraño, un ataque o bien la reparación de algún tejido.

¿Por qué es tan difícil el diagnóstico de la inflamación crónica de bajo grado? La respuesta está en el propio nombre que se le da a la patología. Por crónica, queremos decir, perpetua. Cuando convivimos con algo de forma permanente solemos olvidar que lo tenemos, a no ser que sea algo grave. De bajo grado significa de bajo perfil, muchas veces asintomático. No ofrece señales, no saltan las alarmas. Además, y para complicar más las cosas, probablemente no esté localizada, sino que será sistémica, afectando al conjunto del organismo.

Al otro lado tenemos la inflamación aguda, que sí se encuentra localizada y es perfectamente visible con una lesión tisular apreciable (la colitis, está dentro de este grupo, por ejemplo).

En resumen, tenemos “algo” en nuestro organismo, que en muchísimas ocasiones nos produce una inflamación de bajo grado.

¿Cómo podemos detectar el inicio y cronificación de este estatus?

Las dislipemias, la diabetes mellitus tipo 2 y la hipertensión arterial producen una metainflamación que provoca la activación de señales intracelulares, mecanismo que se verá reflejado con la liberación de factores inflamatorios. Además, si padecemos o hemos tenio algún grado de obesidad, lo normal, es que ya suframos de algún modo algún grado de ICBG. La obesidad no solo inicia, sino que perpetua, la activación de receptores tipo TOLL*. En una prueba analítica, podemos, entre otros, observar los siguientes marcadores para corroborar este status inflamatorio:

  • proteína C reactiva (pCr)
  • el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α)
  • las interleucinas (IL) 1β, 6 y 17

 

Adinopectina

Mientras que los marcadores citados arriba (proteína C reactiva, TNF-alfa e IL-6, que habitualmente podemos encontrar en pruebas ambulatorias) se encontrarán elevados en un estado proinflamatorio, puede ser interesante conocer nuestro estatus en relación con la adinopectina, conocida también como Acrp30, AdipoQ o apM1. Esta proteína se expresa únicamente en los adipocitos, y estimula el consumo de grasas en el músculo esquelético.

El rol de la dieta puede ser importante para que mantengamos unos niveles en sangre óptimos de Acrp30. Su secreción está modulada por la insulina y, guarda correlación negativa con el índice de masa corporal y la grasa visceral (a mayor nivel en sangre de la adinopectina, menor IMC y menor grasa visceral). En pacientes con obesidad, en personas que bajaron de peso muy rápido, así como en los casos de hipertensión arterial o dislipemias (cuadros que empeoran el estado de inflamación, como hemos citado) la Acrp30 ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre (1).

La adinopectina, en resumen, participa en el metabolismo energético, oxidando ácidos grasos (es decir, utilizando las grasas como combustible), reduciendo los niveles de triglicéridos y optimizando el uso de la glucosa. Un aspecto que resulta muy curioso, es que a pesar de ser secretada por el tejido adiposo, sus niveles séricos, como hemos mencionado, tienen correlación negativa con el índice de masa corporal. Si padecemos algún grado de obesidad, lo normal, es que los niveles en sangre de esta proteína se encuentren disminuidos, (recordemos, que tiene función antiinflamatoria) (2,3).

La actividad biológica de la adinopectina, parece ser, es llevada a cabo principalmente en el hígado. Bloquea el ingreso de los ácidos grasos no esterificados**, estimula su oxidación y limita la salida de glucosa al torrente sanguíneo. Así mismo, estimula la captación de glucosa y de ácidos grasos en el músculo esquelético.

Debemos destactar igualmente que existe una relación directa entre los niveles plasmáticos de la adinopectina y la sensibilidad a la insulina.

Soluciones

Aunque parezca sencillo, el consejo número uno sería, no ganar peso. En el caso de que ya suframos algún grado de obesidad, no debe extrañarnos sufrir periodos casi constantes de inflamación de bajo grado, localizado fundamentalmente en la región abdominal. Pero además, añadiría algo más. Muchas personas a lo largo del periodo adulto se someterán a ciclos de pérdida de peso, recuperación del peso perdido, y vuelta a empezar. Aunque sean pocos kilos los que entren en este juego, cuando ganamos peso, incrementamos el volumen del tejido adiposo, permitiendo almacenar de forma extra energía en forma de lípidos (que nuestro sistema evolutivo diseñó para poder acceder a estas grasas en periodos de menor acceso a alimentos). Variaciones de peso a corto plazo pueden inducir a cambios significativos en la adiponectina circulante, en la glucemia y en la insulina sérica, en personas son obesidad y también con sobrepeso.

Alimentos con efectos antiinflamatorios

Conclusión final

Si hemos visto incrementado nuestro “tamaño” del tejido adiposo (por ejemplo, habiendo ganado 6-8 kilos de peso en forma de grasa corporal), deberíamos evitar, en la medida de lo posible, ingestas calóricas desmesuradas. Además de basar nuestra dieta en opciones con poder antiinflamatorio, cuando comamos por encima de un umbral calórico tolerable, una cascada de eventos comenzará a fluir sin remedio, dando lugar a las 24-48 horas, a un estado de sensación de inflamación.

Para saber más.

*Receptores tipo TOLL. TLR, por sus siglas en inglés, de toll-like receptor. Constituyen una familia de proteínas que forman parte del sistema inmunitario innato. Estos receptores son transmembranosos y reconocen patrones moleculares expresados por un amplio espectro de agentes infecciosos, y estimulan una variedad de respuestas inflamatorias.

**Ácidos grasos no esterificados. Son ácidos grasos de cadena larga no esterificados presentes en el suero. Proceden de los triglicéridos por lipólisis de tejido adiposo. Unidos a albúmina son transportados a través del plasma, constituyendo una de las formas de transporte lipídico en el mismo. Su destino es la oxidación o resíntesis de triglicéridos. La elevación crónica contribuye a adiposidad hepática e hiperlipidemia.

Fuentes

  1. Yamauchi T, Kamon J, Waki H, Terauchi Y, Kubota N, Hara K. et al. The fat-derived hormone adiponectin reverses insulin resistance associated with both lipoatrophy and obesity. Nat Med. 2001; 7: 941-946.
  2. Hotta K, Funahashi T, Arita Y, Takahashi M, Matsuda M, Okamoto Y. et AL. Plasma concentrations of a novel, adiposespecific protein, adiponectin, in type 2 diabetic patients. Arterioscler Thromb Vasc Biol .2000);20: 1595-1599.
  3. Yang W, Lee W, Funahashi T, Tanaka S, Matsuzawa Y, Ling C.et al Weight reduction increases plasma levels of an adiposederived anti-inflammatory protein, adiponectin. J Clin Endocrinol Metab. 2001;86:3815–3819.