Ayuno intermitente y prime time

El consumo de contenidos digitales está experimentando tal metamorfosis, que es imposible adivinar por dónde irán los tiros en la próxima década. ¿En qué formato acabaremos viendo la televisión?

El 31 de diciembre, a las 24 horas, posiblemente en vísperas del minuto de oro de la televisión de todo el año, justo el que despide el año vencido y da entrada al nuevo, una plataforma de Internet, Twitch, robaba nada más y nada menos, que a más de 550.000 espectadores, sólo en el canal de Ibai.

Esta semana, Cuatro y La Sexta, emitían dos programas especiales dedicados al ayuno intermitente. Tengo que reconocer que en ninguno de los dos casos, terminé el visualizado completo, así que esta crítica puede contener algún sesgo.

Algo tan ancestral, como es el ayuno intermitente, como lo son también otros mecanismos inherentes al funcionamiento fisiológico, metabólico, bioquímico de nuestro organismo, ¿puede ser abordado con éxito en un programa de televisión en un corto espacio de tiempo?

Cuando me refiero ancestral, hablo de un periodo de tiempo en el que ser humano vivía en unas determinadas condiciones ambientales. Este ambiente en algunas ocasiones era más o menos benévolo con la comida a la que teníamos acceso, al frió o calor que pasábamos, y al mayor o menos estrés por sentirnos seguros. Puede parecer que hablamos de miles de años, pero realmente, muchos de nuestros abuelos, ya comían cuando podían, por no hablar del estrés u otros problemas a los que había que enfrentarse. Pero incluso aunque aceptáramos que estas condiciones son algo primitivas, tenemos que ser conscientes de que portamos genes en nuestro ADN que guardan esta información. Que en situaciones determinadas el hombre y la mujer estaban muchas horas, días, sin comer, es algo que llevamos escrito en nuestro genoma. Sí, tenemos genes que recuerdan esto. Y lo que es más importante, son los encargados de solucionar el problema, activando aquí, desactivando allá, genes específicos que iniciarán una cascada de eventos para compensar las horas de ayuno a las que muchas veces nos vimos obligados a padecer. Hoy en día, 2021, en muchas zonas del planeta, millones de personas comerán una vez en todo el día (sí tienen suerte).

¿Cómo podemos tratar como una moda, algo que forma parte de la raíz intrínseca de nuestro ADN?

Lógicamente, fracasando. El programa de Cuatro, comenzando con una especie de ensayo clínico con dos sujetos me pareció de un nivel tan pobre, de una aportación científica tan escasa, de tan poco rigor, que me hizo sentir vergüenza ajena.

El formato me recordó al enfoque que en otras ocasiones, estos mismos espacios, le han dedicado a dietas basadas en batidos, Herbalife, Pronokal, etc. Y claro, pretender copiar el punto de vista de marcas o dietas milagro, lejos, a años luz, de lo que sería el mínimo planteamiento científico de rigor, con algo, como el ayuno intermitente, pues no puede salir bien.

No me extraña que el consumo de contenidos se esté desplazando a espacios en los que el usuario puede acceder a temáticas mejor tratadas, del campo que sea. A veces la televisión lo hace bien, pero hay que rebuscar. Un ejemplo lo tenemos en el programa de Movistar «Cuando ya no esté» del insuperable Iñaki Gabilondo, en el que entrevista a Carlos López-Otín. 50 minutos de máximo rigor. Un ejemplo de cómo la ciencia y la vida se funden, son parte una de la otra. De cómo con un lenguaje sencillo, se puede explicar algo tan complejo.

Puedo imaginar la desesperación de alguien detrás de Cuatro o La Sexta para abordar una temática tan compleja. Pero empecemos por quién está sentado en el sofá de casa consumiendo ese contenido. Entonces, todo puede encajar. Pero también el espectador medio, necesita de educación, de herramientas que le ayuden a tomar decisiones en el campo de salud. Y bajo este prisma, es muy difícil.

Buen día.

 

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