La circunferencia de la cintura como herramienta preventiva de dislipidemia aterogénica

Antes de finalizar el 2020, vio la luz un nuevo estudio de nuestro Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba.

Aunque firmo el artículo como primer autor, han participado en el manuscrito mis directores Rafael Moreno y Fernando Cámara. Además, vuelve a colaborar con nosotros Ángela Vidal, del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad de Córdoba, y se estrena Alicia Moreno-Ortega.

Ha sido publicado en Diagnostics, (Q1, Factor de impacto 3.110) y es de libre acceso (Diagnostics 2020, 10(12), 1033; DOI: org/10.3390/diagnostics10121033)

El objetivo de este trabajo ha sido encontrar un nuevo marcador o ratio, que sirva de detección precoz en consulta clínica y nos pueda advertir del riesgo de sufrir dislipemia aterogénica. Al igual que el resto de publicaciones que he dirigido hasta la fecha, hombres y mujeres han sido estudiados por separado. En este estudio, nos hemos centrado en la población más castigada por la enfermedad cardiovascular (ECV) en España, que son los hombres.

Algunos datos que nos deberían llamar la atención. Las muertes debidas a enfermedades del aparato circulatorio, son la primera causa de mortalidad en los países desarrollados. En España, suponen el 31% de la mortalidad total, seguido por los tumores con el 28% (1).

¿Qué marcadores deberían llamarnos la atención por el riesgo que conllevan? Para empezar, la edad y los antecedentes familiares. Incluso en un envejecimiento sano, con total ausencia de eventos cerebrovasculares o coronarios, la capacidad vasodilatadora de las arterias humanas se reduce. Con la edad, un inevitable avance inflamatorio en la pared vascular se irá abriendo paso, alterando la función fisiológica (2).

Los antecedentes familiares son el siguiente aviso a navegantes. Suponen un factor de riesgo no modificable. Parece ser que en el cromosoma 9 se esconde la marca genética que portamos de nuestros padres, y nos predispone a tener problemas cardiovasculares. Concretamente, en una región no codificante en 9p21.3, existe una clara asociación entre la herencia genética y el riesgo de sufrir ECV (3). Ser portadores de esta “forma” del gen, probablemente, nos provoque alteraciones en los tejidos cardiovasculares, tanto antes como después de que la enfermedad se manifieste. En el tejido cardiaco, se han visto alterarados 46 genes en asociación con el alelo de riesgo 9p21.3, que contribuyen a un fenotipo proliferativo que promueve la hipertrofia cardíaca adversa y la remodelación vascular, lo que lleva a un mayor riesgo de ECV (3).

¿Qué podemos hacer si nuestros genes predisponen a construir un tejido alrededor del corazón que puede dar problemas? ¿Cómo podemos obtener marcadores de detección temprana que nos adviertan de esta situación?

Si bien la prevención es la mejor herramienta para intentar esquivar cualquier enfermedad, el control de los factores ambientales, en el caso de sospechar que podemos tener riesgos cardiovasculares debido a nuestra herencia genética, es fundamental, crítico. Con esto nos referimos a lo que comemos, a lo que bebemos, a lo que nos movemos, a cómo vivimos en general. ¿Nuestro padre falleció de un infarto de miocardio y replicamos su conducta? Tenga cuidado. Cambiar los hábitos es complicado. Requiere de un nuevo paradigma.

A pesar de que el índice de masa corporal (IMC) y un pobre perfil lipídico (entendido como niveles anormales de colesterol total, triglicéridos, hdl y ldl) se ha asociado con riesgo de sufrir ECV, en nuestro estudio vamos a un paso más allá y buscamos, estudiamos otro marcador, más sencillo y rápido de obtener, que el IMC. Nos referimos a la circunferencia de cintura. Analizando el IMC observamos hombres con sobrepeso con valores lipídicos normales. He hablado en anteriores post de la utilidad del IMC en clínica a día de hoy. Estamos de acuerdo en que un IMC que nos sitúe en algún grado de obesidad será negativo. Pero personas con sobrepeso uno o dos, no deben ser clasificadas a la ligera bajo ninguna predisposición a mayor riesgo de sufrir alguna patología. Forma parte de lo que se conoce como “Paradoja de la obesidad”, que mencioné en este post.

Dislipemia aterogénica

Normalmente, nos fijamos y nos alerta valores por encima o inferiores al rango recomendado tras una prueba bioquímica en la que, por norma general, medimos colesterol total (CT), triglicéridos (TG), HDL y LDL. Aunque existen otros biomarcadores de bastante utilidad, la realidad es que no suelen hacerse por defecto, e incluso diría que, las analíticas que veo en mi consulta que vienen externa, todavía a día de hoy, vienen sin e HDL y el LDL. Y ojo, lo que es peor, podemos salir bajo el brazo con una receta de estatinas (para toda la vida) por que el CT estaba elevado.

Consideramos dislipemia aterogénica por una elevación de los TG y niveles reducidos de HDL-C. Esta situación (y no el CT) son predictores de la morbilidad cardiovascular, especialmente por enfermedad de las arterias coronarias. Debería preocuparnos estar en los siguientes valores o ratios.

Biomarcadores y ratios Valores
TG >150 mg/dl
HDL-C <40 mg/dl
LDL-C >100 mg/dl
non-HDL-C >130 mg/dl
TC/HDL-C >5
TG/HDL-C >2
LDL-C/HDL-C >2.5

 

La circunferencia de la cintura

Ni el IMC, ni el porcentaje de grasa mostraron unos resultados tan alarmantes, como los presentados cuando comprobamos los ratios o los valores lipídicos, en hombres con una circunferencia de cintura superior a 100 centímetros (4). Todos los sanitarios englobados en diagnóstico clínico deberían trabajar con una cinta métrica colgada del cuello. Y deberían advertir que cuando a nivel del ombligo, el valor sea >100 cm, es probable que un lento proceso de acumulación de placas de ateroma alrededor de las arterias haya iniciado un viaje sin un claro retorno.

Fuentes,

  1. Guía Clínica para la detección, diagnóstico y tratamiento de la Dislipemia Aterogénica en Atención Primaria. https://www.semfyc.es/wp-content/uploads/2016/05/Guia_Dislipemia_version-extendida.pdf
  2. Disfunción endotelial asociada al envejecimiento vascular humano https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0214916811001045
  3. Pilbrow AP, Folkersen L, Pearson JF, et al. The chromosome 9p21.3 coronary heart disease risk allele is associated with altered gene expression in normal heart and vascular tissues. PLoS One. 2012;7(6):e39574. doi:10.1371/journal.pone.0039574.
  4. Hernández-Reyes A, Vidal Á, Moreno-Ortega A, Cámara-Martos F, Moreno-Rojas R. Waist Circumference as a Preventive Tool of Atherogenic Dyslipidemia and Obesity-Associated Cardiovascular Risk in Young Adults Males: A Cross-Sectional Pilot Study. Diagnostics (Basel). 2020;10(12):1033. Published 2020 Dec 2. doi:10.3390/diagnostics10121033.