Dicotomía saludable y obesidad

En los últimos 5 años, el acceso a información de mejor calidad en relación a los alimentos está provocando la búsqueda de nuevas opciones de consumo, que encajen dentro de un concepto saludable. Gracias a campañas, movimientos, profesionales que se han preocupado en alzar la voz y compartir datos, estudios, parte de la industria alimentaria se ha visto obligada a desarrollar nuevos productos que satisfagan las necesidades de parte de la población, que demanda alimentos poco procesados y en la que primen buena materia prima.

Observo esta tendencia desde una cierta distancia. No soy ajeno a la misma, soy consciente de lo que implica el mecanismo de recompensa, y del impacto que tiene en la toma de decisiones a la hora de decidir que comer o no. Buscamos desesperadamente el beneplácito de alguien referente que nos autorice a comer algo, una vez nos ha dicho: “…esto es saludable“. Es una herramienta muy poderosa, casi tanto como el “anillo único“.

Ante la duda, siempre planteo a mis pacientes el mismo esquema en la  consulta, la explicación de la diferencia entre saludable y adelgazar. Por qué no son lo mismo, están muy distantes entre sí. Y esta información, el poseedor del año se la ha reservado. No interesa decirla. Cuando un paciente me envía una foto de una receta o un producto, preguntándome acerca de las bondades o no, lo interpreto como algo muy positivo. Implica búsqueda de una mejor comprensión de la composición nutricional de los alimentos, es el pilar básico sobre el que se construirá el futuro hábito de comer saludable.

Pondré dos ejemplos, de ayer jueves (22/1/20) de dos pacientes que me preguntan por una receta y por un snack. Empieza a ser algo recurrente, por un lado esta información se está difundiendo de forma masiva, y tenemos dos tipos de respuesta: si lo dice x es bueno y puedo comerlo, lo dice x pero no lo tengo claro, voy a seguir preguntando. Es el segundo tipo de personas es el que me pregunta.

Opción 1: receta huesito saludable para los peques.

La receta anterior se basa en la premisa de que los ingredientes son saludables. Y esto es cierto. Son fuente de hidrato de carbono (pan) y de proteínas y grasas (cacao y crema de cacahuetes). Igual que los huesitos tradicionales de toda la vida, son fuente de hidratos de carbono (harina de trigo, azúcar) y de proteínas y grasas (leche, grasa de palma…). Ante una “parecida” distribución de macronutrientes, tendremos una diferencia abismal en los micronutrientes, es decir, vitaminas y minerales, fibra, tipo de grasa…

Si la pregunta es: “Albert, esto es saludable?, mi respuesta será, “Sí”. Saludable como concepto de la composición de alimentos que forman la receta. ¿Se lo daría a mis hijos?. Lo haría con la misma frecuencia que les daría el huesito tradicional, de forma esporádica y asociada a momentos justificados. La diferencia calórica de esta receta con el huesito tradicional, sin mirarlo, os diré que será la misma o incluso mayor. Se nos presenta la siguiente dicotomía, hay que decidir. Observemos la puerta de salida de un colegio cualquiera de España. ¿Cuántos peques están en un percentil normal?. Queremos creer que esta opción saludable será válida para niños/as con evidente problema de exceso de peso. Y no, no lo es. Mi concepto de saludable va siempre ligado a la misma respuesta: “depende”. Lo que es saludable para unos, puede no serlo para otros. Esto se aplica a una receta o un hábito deportivo.

Opción 2: snack.

No conocía el producto. Me recuerda a una escena que presencié en Mercadona (Costa Ballena, Rota) en la que una familia (2 mujeres y 3 niños, 10-14 años, las dos primeras obesidad, los 2 siguientes percentil 90) buscaban (desesperadamente) móvil en mano un snack que la aplicación les dijera, “adelante, puedes comer esto”. Con un carro a rebosar de comida de todo tipo, dieron con un snack a base de harina de lentejas, que la app les autorizó a comprar. Saltaron de alegría, gritaron, tocaron las palmas. Se hicieron con 5 paquetes, 1 para cada uno, que abrieron in situ y fueron consumiendo plácidamente mientras terminaban la compra. Es aquí cuando me di cuenta del poder del anillo.

El producto indicado en la foto corresponde a la familia de snack. Los snack son lo que son. Da igual como lo pinten. 20 gramos de esa galleta son 100 kcal (parecido a una galleta basura). Para quemar 100 kcal necesitamos andar 10-15 minutos a ritmo bueno. Haz cuentas.

Saludable puede no serlo, recuerda pequeño saltamontes, “depende“.

Abrazo fighters.